miércoles, 27 de noviembre de 2024

Individuo y Sociedad

Al comienzo de su Metafísica, Aristóteles dice: "Todos los hombres, por naturaleza, desean conocer. Una indicación de esto es el placer que tenemos por nuestros sentidos; pues, aparte de su utilidad, son amados por si mismos; y, por sobre todos los otros, el sentido de la vista."

Al comienzo de la Conclusión de su Crítica de la razón práctica (1788) escribe Kant: "Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes cuanto más reiterada y persistentemente se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado que está sobre mi y la ley moral que hay en mí".

Estos dos hitos de la filosofía hacen referencia, en mi opinión. al Conocimiento, el aristotélico, y a la Conciencia, el kantiano. Y son enunciados por individuos de un elevado nivel intelectual y reflexivo, que juzga al individuo humano desde su particular conciencia personal.

El individuo es el que, desde su particular apetitividad y vulnerabilidad, guiado por su racionalidad busca asociarse con sus semejantes para superar sus limitaciones en la complementación de actividades del devenir dentro del contexto territorial para alimentación, vestido y cobijo, así como para manejar el contexto animal y dinámico de la naturaleza en sus manifestaciones aire, tierra, agua, fuego y desbalances periódicos y cíclicos 

Por supuesto que la unión hombre y mujer, la procreación de los hijos y la comunidad de parejas constituyen el fundamento de grupos tribales y comunidades iniciales de pueblos, ciudades y naciones con afinidades de costumbres, lenguajes y rituales para constituir grupos civiles más amplios.

El enunciado aristotélico evoca la inteligencia en el manejo del entorno de los grupos humanos. El enunciado kantiano evoca la regulación de la apetitividad y vulnerabilidad, propias del instinto de supervivencia, para superar las diferencias de perspectivas individuales y grupales dentro de grupos más amplios en la constitución de reglas de conducta y leyes de agrupación que consoliden una comunidad de intereses, actividades y conocimientos que contribuyan al mayor bienestar y balance posibles de individuos y grupos dentro de la sociedad.

El factor que no ha evolucionado en el devenir humano ha sido la comprensión de dos elementos fundamentales: la asociación de individuos ha sido, para tomar prestado un enunciado de las matemáticas, necesaria, pero no suficiente; el entorno o naturaleza circundante se ha manejado como suficiente, pero no necesario.

El primer mandamiento judeo cristiano y el imperativo categórico kantiano han establecido, desde la perspectiva del Conocimiento, los principios bajo los cuales podrían establecerse los equilibrios requeridos para el devenir de La Vida en sus diversas manifestaciones.

El problema fundamental, en mi opinión, es que La Conciencia no ha intervenido en la formación de civilidad, cooperación y complementación requeridas por el devenir del universo constituido por los integrantes más evolucionados en el contexto humano. 

La Conciencia individual y Colectiva de los seres humanos se ha estancado en el bienestar individual, sin atender el medio circundante al individuo como una parte muy importante de la colectividad. El Conocimiento individual se ha dado por sobreentendido a la manera aristotélica, que considera que todos los individuos humanos desean, por naturaleza, saber. Esto no es cierto en toda su extensión, pues los individuos son diferentes en sus habilidades y contribución al bienestar colectivo. Y la acción educativa se ha enfocado en su aspecto instructivo y externo del individuo: información y objetividad como fines en si mismos.

La Conciencia, igualmente, se ha dado como natural, tanto a nivel individual como grupal, a la manera kantiana, sin atender a la creación de un "darse cuenta", una Conciencia, un "Ver" su mundo interior individual, frente a un mundo exterior que lo condiciona dentro de límites bien definidos, para, de esta manera, definir el aporte individual a las actividades y necesidades grupales e individuales en forma armónica según las habilidades y particular perspectiva individual.

La Conciencia grupal, por otra parte, tampoco ha recibido una atención específica para crear una asociación consciente en la que los supuestos, tanto de nivel Conocimiento como nivel Conciencia, sean integrados en su ámbito individual que permita lo sobrentendido aristotélico y kantiano como maneras naturales de ver al Universo como una manifestación y expresión de un Yo omniabarcante en el que el Yo individual se integre en una totalidad consciente de aceptación, cooperación y entusiasmo en el devenir siempre dinámico, cambiante y retador, que busque vías de encuentro, equilibrio y compartir de oportunidades de encuentro y satisfacción continuos y de bienestar para todos los integrantes en dicho Universo.

lunes, 25 de noviembre de 2024

Racionalidad y Conciencia


Una definición del ser humano lo califica como animal racional. En mi opinión, la racionalidad es propia de la animalidad, pues los instintos básicos de supervivencia requieren la capacidad de distinguir aquello que el instinto requiere. La diferencia del humano con sus congéneres animales es la trascendencia a sus instintos; o sea, acceder a un nivel de conciencia que le permite posponer sus apetitos en función de circunstancias creadas por sus costumbres y valores societarios. Así llegamos a un primer nivel de conciencia que promueve la formación de grupos humanos con intereses y costumbres de vida en comunidad que se denomina conciencia de vigilia, en contraste con el nivel del sueño como descanso que, a su vez, se distingue de la pérdida de conciencia por razones traumáticas o enfermedades cerebrales diversas. Este nivel de vigilia permite un aprendizaje básico denominado ensayo y error (que, en mi opinión, ameritaría un cambio de mayor nivel comunicacional denominado ensayo y logro, para resaltar el logro del objetivo implícito en el ensayo, intento o decisión del acto origen del mismo)

La racionalidad tiene, a su vez, varios niveles de realización: técnico, tecnológico, científico, politico y filosófico cuando referimos el uso de razones para el manejo del entorno circundante cercano y lejano al humano. Cada uno de estos niveles de conciencia considera el enlace de razones, de aquí surge el término racional, para las actividades que emprende un individuo humano. El más básico es el ensayo y logro para el manejo de las razones en función de los requerimientos de una actividad o tarea particular.

La conciencia es un darse cuenta, un estar Presente momento a momento de lo que nos rodea y lo que ocurre en nuestra aprehensión interior de lo que sucede, tanto si estamos dentro de ese suceder como parte activa como si somos simple espectador de dicho suceder. Y la diferencia con la racionalidad es que no hay juicio, razón o expectativas. Simplemente hay un darse cuenta, un observar desde nuestra Presencia y hacernos parte de lo que sucede en un dejar que lo que ocurre sea parte de nuestra realidad interior y nos envuelva, rodee y llene. Es similar a estar ante un paisaje, sea la selva, el océano e, incluso,  el desierto, y estar inmerso en el contexto de una manera en la que el individuo se hace consciente de su pequeñez y de su significación en Su Universo íntimo extendido. Pero La Conciencia, como la racionalidad, tiene niveles, y dichos niveles de revelan en formas que podemos denominar iluminación, pues son instantáneos. Y dicha instantaneidad abarca la racionalidad, pues da señales de razones que pueden influir en el manejo del mundo externo, ya no como acciones para moldearlo o transformarlo sino como contextos para que dicho mundo externo no altere los equilibrios internos del individuo y su comunidad. El ejemplo más significativo, en mi experiencia personal, es la reflexión kantiana de espacio y tiempo como intuiciones puras (compartidas como comunidad por los humanos) que subyacen a la experiencia cognitiva de la ciencia y de la manera de percibir el universo del individuo humano en su devenir. Pues hace que nos demos cuenta de que son "medidas" puras de lo subjetivo (espacio sentido) y lo objetivo (movimiento y cambios), resolviendo el dilema heredado de definir si tiempo y espacio existen o no. La eternidad y la infinitud se hicieron presentes como realidad separada del individuo y propia de La Vida, más que de la comunidad humana. Y, dentro de esta inconmensurabilidad, La Conciencia encuentra un campo de evolución hacia niveles que constituyen un nuevo objetivo del conocimiento de si mismo; y establecen la mayor contribución para lo que denominamos información, conocimiento y sabiduría. Lo académico es información, lo que constituye el hacer humano es el conocimiento, y la sabiduría, que es innegablemente el máximo nivel de conciencia, involucra al individuo humano y su comunidad y Su Universo, que lo comprende, lo rodea, lo llena y lo envuelve

El imperativo categórico y el primer mandamiento judeo cristiano III



En la Biblia, Mateo (22:36 - 40): "Y Jesús le dijo: Amarás al Señor Tu Dios con todo tu corazón y toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primer y gran mandamiento. Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo"

En realidad, según nuestra instrucción, aprendimos que el primer mandamiento es : Amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo. Y alguna vez hubo un complemento que decía: "al prójimo como a ti mismo por Amor a Dios". Después de este mandamiento había nueve más, que resultaban ser aclaraciones del primero, en relación a nuestros semejantes.

A pesar de su apariencia común, resulta ser más enigmático que el imperativo categórico kantiano, pues, en este, el lenguaje académico permitía un cierto sentido claramente conceptual, y podía ser explicado por los académicos al resto de los humanos que lo requirieran; lo cual fue previsto por Kant en su exposición al incluir la necesidad de explicar dicho imperativo, mediante las reglas del discurso moral de los académicos a los humanos sin formación académica.

Lo enigmático del primer mandamiento reside en el uso de vocablos que, en mi opinión, estaban claros en la mente de Moisés, como primer generador de dichos mandamientos como Ley de Dios. Tal es el uso de los vocablos Amar, Dios, Prójimo y Ti Mismo.

Amar, por tener connotación de relación afectiva de pareja o amistosa, no refleja lo que, en mi opinión, significa el amor, y, menos aún, lo que implica, incluso en la relación afectiva, dicha palabra. En efecto, amar y amor no tiene connotación instintiva de empatía, como lo que se observa en un imán que atrae las partículas de hierro o, en el caso de los imanes, el polo negativo respecto del positivo.sinno una relación de aprecio, consideración y, además, afectiva, incondicional y superadora de diferencias de cualquier naturaleza, incluso de antipatía. La empatía es una atracción natural entre personas con las mismas características de instinto que se presentan en las parejas, y que pueden generar amistad y relaciones íntimas entre los individuos. El Amar, como acción potencial del Amor, es apreciar, valorar, respetar, proteger en caso de precariedad e indefensión al otro; entendiendo como otro, una persona, un ser viviente un objeto, un ambiente natural o uno creado por el hombre, y, en fin, todo cuanto Nos rodea, envuelve y llena, incluido nuestro cuerpo natural y nuestra identidad activa presencial y ausente.

Dios incluye todo cuanto constituye el Universo Presente a nuestra potencialidad activa y receptiva como individuos, tanto en la parte referida a las sensaciones como en lo invisible sometido a nuestra sensibilidad sensitiva, perceptiva e intuida como espacialidad y temporalidad que nos rodea,  envuelve y llena.

Prójimo es todo cuanto nos rodea: semejantes, objetos, circunstancias, experiencias, seres vivos e inertes, aire, agua, tierra y fuego, y nuestro entorno general.

Es así como llegamos a concebir la necesidad de establecer que Todo cuanto existe ante nuestra Presencia (Ti Mismo) como individuos y grupo humano y viviente se constituye en partes de una funcionalidad que denominamos Vida, y que amerita un aprecio y cuido particularmente atento a la conciencia, al darnos cuenta de que el conocimiento de nosotros mismos (Ti Mismo), en nuestro contexto, es fundamental para la preservación y cuidado de la Vida como Presencia para que nuestro devenir transcurra en la forma más equilibrada y satisfactoria posible.

El imperativo categórico y el primer mandamiento judeo cristiano II


El imperativo categórico de Immanuel. Kant (1724 - 1804), en la traducción de J. Rovira Armengol de 1977, se enuncia: "Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre al mismo tiempo como principio de una legislación universal". Esta formulación la complementa Kant en su Tesis IV con la afirmación: "La autonomía de la voluntad es el único principio de todas las leyes morales y de los deberes que le convienen", y luego afirma: "En efecto, el único principio de la moralidad consiste en la independencia de toda materia de la ley (o sea de un objeto deseado) y, no obstante, al mismo tiempo en la determinación al arbitrio por la sola forma legislativa universal de que debe ser capaz una máxima"; añadiendo: "Por consiguiente, la ley moral no expresa sino la autonomía de la razón práctica pura, es decir, de la libertad, y esta misma es la condición formal de todas las máximas, la única bajo la cual pueden concordar con la ley práctica suprema".

Es inexpresable el placer que se experimenta al reconocer, en el imperativo categórico kantiano, la profundidad intelectual a la que llega para fundamentar un principio de interrelación humano que eleva "lo humano", como condición apetitiva y vulnerable, a la manera de animal, a una condición de Humano (Humanidad) que trasciende dicha condición apetitiva y vulnerable a niveles de conciencia distintos a lo que concebimos como animalidad: seres organicos animados con instintos que requieren satisfacción para su supervivencia física material.

Es así como podemos entender la posibilidad de asociación de seres humanos en una sociedad (asociación de individuos) cuyas costumbres comprendan reglas de conductas que preserven la asociación por encima de apetitos y presunciones de vulnerabilidad entre individuos. Tal objetivo solamente se hace posible cuando, mediante el cultivo de la racionalidad, propio de lo humano, se introduce el más elevado conocimiento posible que es el "conocimiento de uno mismo", y se crea una conciencia ampliada (Conciencia) del estado de vigilia que permite al hombre, en su condición animal, movilizarse y crear medios de vida que superan su contacto exterior con sus semejantes y su universo circundante para incluir el enriquecimiento de intercambios de diferentes habilidades, capacidades e intereses en un mundo compartido de posibilidades y potencialidades que promuevan, además de convivencia, la preservación del medio circundante y su cuidadosa atención y consideración para el mayor bien y los más elevados fines que involucren a las partes integradas e integradoras del Universo percibido y perceptible en su dinámica evolutiva individual y colectiva.

El imperativo categórico y el primer mandamiento judeo cristiano I


Es, aparentemente obvio, que las reglas y leyes de convivencia y civilidad, contrapuestas al caos, la guerra y la destrucción, son condicionantes y, supuestamente objetivas, a la naturaleza racional y consciente del ser humano. Su formulación y dictamen intentan resolver los factores de apetitividad y vulnerabilidad de la condición animal e inconsciente, propias de nuestra vida natural, caracterizada por nacimiento, maduración y fallecimiento.

Las reglas y leyes de convivencia ponen, como es, aparentemente obvio, la carga y cumplimiento de dichas reglas y leyes,  sobre  el individuo y las agrupaciones de individuos. Y crean organismos de observación y evaluación que permitan hacer un seguimiento al cumplimiento y flexibilización cuando las circunstancias lo ameriten.

En los Cuatro gigantes del alma (miedo, ira, amor  y deber), Emilio Mira y López trata, en la sección dedicada al Deber (como único gigante originado por lo social, como complementación al instinto de supervivencia humano) los orígenes de la moral. En tal sentido, establece los fuertes lazos de condicionamiento que constituyen la "acción y reacción" del individuo ante las necesidades requeridas por la asociación humana en grupos coherentes y, objetivamente, ventajosos para la supervivencia individual y grupal. Tal Deber, como los otros gigantes (miedo, ira y amor), se enraíza en la psiquis del individuo mediante el hábito y la costumbre como un condicionamiento educativo que se sobreponga a los instintos naturales de supervivencia, y que promuevan el grupo (familia y relacionados) como entes similares a un cuerpo común "civil" para la complementación en las tareas de suministro de alimentos, vestido y habitación necesarios al desarrollo de la vida en comunidad.

Así surge el interés humano por el área de consolidación de un modelo de supervivencia que, manteniendo la individualidad de origen, forme una comunidad de complementación de habilidades para el intercambio (comercio) exigido por la constitución orgánica del cuerpo, y ampliado en la civilidad de "ciudadanos" de una comunidad de individuos "semejantes" en intereses, costumbres y convivencia surgidas de lo biológico y su entorno.

En este contexto surgen la religión y las leyes, como fundamentos de un Ser Humano en evolución hacia niveles de Conciencia, un darse cuenta ante sí mismo, de "mundos" más allá de lo perceptible mediante los sentidos de vista, oído, olfato, gusto, tacto y propiocepción. Estos mundos o niveles de conciencia tienen su origen en cuerpo (físico), imaginación, emoción, mente y subconsciente, que pueden, a su vez, originar una supraconciencia, integrada con lo material perceptible a los sentidos orgánicos del individuo, que constituyan el Universo, origen y meta de La Vida en todas sus manifestaciones de Evolución como la "vemos" actualmente desde la perspectiva "Humana"

viernes, 1 de noviembre de 2024

Subjetividad, objetividad y humanidad

El lenguaje, oral y escrito, es la herramienta más poderosa y limitada con la que contamos en la humanidad. Me refiero a humanidad, con minúscula, cuando los entes humanos son un objeto del discurso; y Humanidad, con mayúscula, cuando dichos entes son sujetos. En el primer caso la definición puede abreviarse con la palabra animal, con instintos y biología propios de apetitividad, vulnerabilidad, racionalidad y vitalidad; en el segundo sentido, el ser humano tiene la cualidad de trascendencia propia de La Conciencia, el darse cuenta, el conocerse a si mismo y hacerse, sin ley alguna que lo límite, sujeto de La Responsabilidad, mediante la cual reconoce que sus acciones, por acción u omisión, tienen consecuencias que, calificativas de creación o destrucción, en el más amplio de los sentidos y significaciones posibles, lo hacen objeto de dichas acciones. En la evaluación kantiana de la Crítica de la Razón Práctica significa que La Ley está escrita en su Humanidad, en su Conciencia, en su "darse cuenta", sea a priori o a posteriori.

La subjetividad, en el caso Humano, conlleva Humanidad; en "lo humano", es la animalidad lo privativo y, en tal caso, son los apetitos y la vulnerabilidad los factores de supervivencia los que le caracterizan

Los seres humanos han evolucionado para convertirse en seres civilizados. El ser Humano, algunos seres Humanos, Concientizaron, se dieron cuenta, de que, viviendo en comunidad y asociándose, podian disfrutar de una mejor calidad de vida y hacer más segura su supervivencia en el periodo nacer, desarrollarse y decaer propio de la condición material constitutiva de "lo humano".

Algunos seres Humanos se dieron cuenta de que muchos de sus congéneres no concientizan su Humanidad para comprender su mutua dependencia y diferencias en la asociación, y crearon reglas de convivencia para limitar la condición humana y hacerla compatible con la socialización, la Sociedad.

Con el tiempo surge la "educación", que, mediante "instrucción pública" condicionaba "lo humano" para hacerlo sociable. Sin embargo, dicho condicionamiento consideró únicamente lo "informativo y el uso de la racionalidad" como elementos "condicionantes" para lo social, con minúscula, olvidando el cultivo de la Conciencia, el darse cuenta, el conocimiento de si mismo, como fundamento indispensable para la Socialización, la aprehensión de que la interdependencia entre los seres humanos entre si y con el Universo circundante es el ámbito "Ideal" para la Convivencia y complementaridad de limitaciones y cualidades de la Vida en su plenitud de potencialidades y posibilidades. 

De aquí que, El humano, se vio en la necesidad de Idear unos Valores y un Ideal Puro para los humanos, con la finalidad de dar una motivación para la obediencia de reglas de convivencia que guiaran a los humanos en una linea de autoconocimiento hasta lograr su condición Humana. Lo humano racional predominó sobre Lo Humano. La oscuridad principal actual es que la herramienta educativa se quedó en su fase racional, por carecer del elemento más importante en su formación: el conocimiento de si mismo.

Espíritu y Materia


En la antigua Grecia, el nacimiento de la filosofía se realiza en la reflexión sobre el origen del universo, y los primeros filósofos plantean la tierra, el aire, el agua y el fuego como fundamentos de lo material, lo que la percepción humana tiene capacidad de recibir con vista, oído, olfato, gusto y tacto. Lo espiritual, hasta donde he recibido en mi recorrido intelectual, no formaba parte del surgimiento de la materia y sus manifestaciones. Sin embargo, una vez que se inicia el recorrido por el origen del universo, surge, sin ser obvio, lo espiritual, pues el solo reflexionar implica la presencia de algo que no existe separado del originar que se plantea en la reflexión.

Aunque se postule, en algún momento, la energía como fuente de cambios y causas, siempre queda la reflexión misma y sus productos, incluída la energía, como algo que se manifiesta sin tener, necesariamente una fuente propia, salvo la mente y el pensar propios de la reflexión que es expresión de algo que subyace, pero carece de presencia a la reflexión. Incluso el lenguaje, oral y escrito, comienzan a dibujar existencias fuera de lo meramente perceptible.

Surge, posteriormente, la concepción de la energía como causa de transformaciones y cambios en el universo. Incluso, uno de los filósofos que inician las reflexiones y concepciones de la filosofía, Demócrito, postula una "teoría atómica", que concibe partículas mínimas como constituyentes de los cuerpos y sustancias fundamentales.

El pensamiento mismo, algo intangible, y la comunicación entre seres, implican significaciones que, junto con el surgimiento y desarrollo de la aritmética y la geometría, originan un universo paralelo de concepciones simbólicas y deducidas de relaciones puramente definitorias y significativas para el ser humano como comunidad.

En el pensamiento kantiano, heredero del platónico, postula una intuición, razón y entendimiento puros, en los cuales la materia y la experiencia humanas son vistos como productos que requieren una cualidad propia del pensamiento y capacidad de conceptualización necesarios para que se produzca la unidad propia del conocimiento en toda su extensión. Este es el origen del idealismo trascendental kantiano que postula intuiciones, entendimiento e ideales de la razón pura. O sea, una razón necesaria y subyacente a la razón empírica. Las categorías, paralogismos e ideales de la razón pura trascienden la materialidad, y constituyen una nueva metafísica que, según la expectativa de Kant, deben ser profundizadas por aquellos que le sigan en su modelo del ser humano como productor de conocimiento.

El mismo surgimiento de la teoría de la relatividad y la física cuántica son pasos que pudieran tomarse, junto con los esfuerzos de Husserl por conseguir explicación "científica" a la fenomenología, tema que puede ser considerado resuelto por Kant "satisfactoriamente" en sus Críticas, como inicios a un nuevo paradigma digno de ser replanteado, a pesar de la evolución autónoma de los planteamientos surgidos de la biología y la psicología.

El Dilema


Denomino dilema un tema de reflexión que tiene dos perspectivas, dos puntos de vista; un problema es más amplio, pues, en lugar de perspectivas, se enfoca en muchas condiciones que influyen en una perspectiva o punto de vista.

Un problema se resuelve mediante razones, mediante relaciones entre las condiciones relacionadas con el problema o punto de vista que se enfoca en la reflexión sobre dicho punto de vista o tema puntual bajo consideración; mientras que un dilema, en mi opinión, requiere "un darme cuenta", una toma de conciencia. La conciencia es, como los sentimientos, sensaciones y emociones, personal, individual. La razón es relacional y, en tal sentido, racional. Obedece a relaciones entre puntos de vista o perspectivas, que pueden, a su vez, ser perspectivas o puntos de vista y, consiguientemente, son relativas.

El dilema humano es propio del individuo en su condición social de intercambio con sus semejantes y, también, consigo mismo en su condición apetitiva y vulnerable (emocional, reactiva e instintiva)

El dilema humano es, fundamentalmente, entre su conciencia y su racionalidad. La conciencia trasciende apetitividad y vulnerabilidad, mientras que la racionalidad es inmanente a su apetitividad y vulnerabilidad. Es decir, apetitividad y vulnerabilidad son propios de la racionalidad, mientras que la conciencia abarca, comprende e incluye al Universo dentro del cual se desenvuelve el individuo.

Las consideraciones, antes mencionadas, esquematizan dos mundos diferentes: la convivencia, propia de La Conciencia, y la confrontación y el conflicto, propio de la racionalidad.

Es posible que el proceso evolutivo de La Vida sea el campo de acción de La Conciencia, y que La Racionalidad constituya el campo de acción sobre el cual se desenvuelve la posibilidad de que la trama de la vida pueda continuar manifestándose como fenómeno siempre cambiante y tendiente al predominio de La Conciencia como unificación de Espíritu y Materia para la Manifestación de aquello que los filósofos han considerado como lo más elevado: Lo Bueno (La Paz, La Alegría y Lo Dinamico en todas sus manifestaciones); Lo Bello (en todas sus expresiones Armónicas, Melódicas, Rítmicas y Visuales); y Lo Verdadero (La Realidad en su manifestación y expresión Espiritual, intangible, y Material, en su manifestación Sensible y Fugaz)

Vida


La Vida es el tema de observación y reflexión más amplio que el ser humano, como individuo, puede considerar. Aparentemente abarca la biología y ciencias afines. Sin embargo es un tema de observación que abarca toda ciencia y todo conocimiento, pues, para que la vida se manifieste, se requiere toda manifestacion que la rodea y envuelve. Se asemeja al tema de Dios y al individuo que tematiza cuanto le rodea en función de su Presencia ante Sí Mismo.

Nuestro momento presente requiere un giro copernicano a la manera Kantiana, pero llevado a los extremos que permite racionalizar desde las perspectivas más útiles para la supervivencia del tematizador como Grupo, como Sociedad.

Un ejemplo de tal perspectiva es la religión, cuyos "maestros" han considerado la Vida como algo más allá de la vida individual, y han establecido reglas que existen fuera del individuo, cuando Kant estuvo muy claro en qué La Ley Moral está escrita en el individuo, al igual que las denominadas Leyes Naturales son "maneras propias" de percibir y relacionar el mundo fenoménico que constituye el mundo circundante al individuo que lo observa y se hace consciente de Sí Mismo dentro de dicho Universo que lo comprende.

En la Sociedad del planeta tierra, actualmente priva la técnica sobre la ciencia, que, a su vez, prima sobre la integridad del Universo que estudia, evalúa y "utiliza", sin percatarse de que, en tal estudio, se ha olvidado de que el Universo comprende, abarca y sustenta al individuo que tematiza según su particular constitución física y su particular manera de considerar como externo su contexto vital. Abarcando además "mundos" fuera de su natural limitación; valiéndose, instrumentalmente, de herramientas que "inventa" y de "modelos", que imagina, como aproximaciones a su Presencia, diminuta en lo físico y limitada en su concepción racional e imaginativa.

El individuo tiene una vida dentro de la Vida que debería ser tematizada en su significación evolutiva para aproximar su valor y Presencia de aparecer y desaparecer en el contexto Vida (vida) para procurar que el proceso evolutivo de la Vida tenga, además de los factores genéticos de Sociedad (individuo, familia, agrupaciones, Sociedad) la evolución posible de los niveles de autoconciencia, Conciencia Colectiva y Conciencia Universal que le ha sido  expresada por las generaciones recogidas en la historia individual y social que le han precedido.

Integridad y coherencia


Observo que el asunto más significativo en los grupos humanos es la carencia de una conciencia de integridad y coherencia,. Y esta es una barrera al entendimiento mutuo. Y es, igualmente, significativo que hay un sistema educativo formal en los grupos civilizados, en los cuales la carencia de integridad y coherencia es notoriamente obvia. Y esto hace que surja, en una reflexión al respecto, la pregunta ¿Es el sistema educativo formal responsable de dichas carencias?¿Es el sistema educativo propicio a la integridad y coherencia del individuo?¿Promueve el sistema educativo una autoconciencia, un conocimiento de si mismo que fundamente un equilibrio en la relación consigo mismo y con sus semejantes?

El sistema educativo, como está diseñado actualmente, resalta, incluso el cuerpo humano, como objeto de conocimiento por sobre la conciencia, pues concede una importancia preponderante al conocimiento objetivo. En efecto, incluso en el conocimiento del cuerpo humano, se trata de presentarlo como algo fuera del dominio de lo subjetivo, fuera de lo consciente, fuera del sentir que está en un entorno que lo influye y requiere de su aprehensión unitaria como contexto que lo "comprende", que es parte inseparable para la vida y la "convivencia" mutuamente dependientes.

Cuando lo social, como convivencia, lo resaltamos en"derechos", como algo separado de la consideración de la responsabilidad individual, que hacemos recaer, una vez más, como algo objetivo de leyes y regulaciones que nada tienen que ver con nuestra subjetividad y bienestar individual, y separada de la autoconciencia como integrantes de un contexto que nos abarca y complementa, nos segregamos en individualidades autosostenidas, sin balance y aprehensión del contexto del que dependemos en el ejercicio vital de nuestra expresión y manifestación como seres sensibles y trascendentes a la individualidad.

Nuestra integridad y coherencia individual surge de conocer nuestro "mundo interior", que trasciende tanto nuestra individualidad como el contexto y Universo que nos abarca, reconociendo la complementación que, en lo físico y material, así como mental, imaginativo y emocional, nos suministra dicho contexto y Universo. Lo social, como convivencia, constituye un medio para enriquecer nuestro contexto y Universo con el recorrido vital que nos corresponde vivenciar, en cooperación, durante nuestro ciclo desde el nacimiento hasta el momento de trascender nuestra Presencia física particular.