viernes, 1 de noviembre de 2024

Integridad y coherencia


Observo que el asunto más significativo en los grupos humanos es la carencia de una conciencia de integridad y coherencia,. Y esta es una barrera al entendimiento mutuo. Y es, igualmente, significativo que hay un sistema educativo formal en los grupos civilizados, en los cuales la carencia de integridad y coherencia es notoriamente obvia. Y esto hace que surja, en una reflexión al respecto, la pregunta ¿Es el sistema educativo formal responsable de dichas carencias?¿Es el sistema educativo propicio a la integridad y coherencia del individuo?¿Promueve el sistema educativo una autoconciencia, un conocimiento de si mismo que fundamente un equilibrio en la relación consigo mismo y con sus semejantes?

El sistema educativo, como está diseñado actualmente, resalta, incluso el cuerpo humano, como objeto de conocimiento por sobre la conciencia, pues concede una importancia preponderante al conocimiento objetivo. En efecto, incluso en el conocimiento del cuerpo humano, se trata de presentarlo como algo fuera del dominio de lo subjetivo, fuera de lo consciente, fuera del sentir que está en un entorno que lo influye y requiere de su aprehensión unitaria como contexto que lo "comprende", que es parte inseparable para la vida y la "convivencia" mutuamente dependientes.

Cuando lo social, como convivencia, lo resaltamos en"derechos", como algo separado de la consideración de la responsabilidad individual, que hacemos recaer, una vez más, como algo objetivo de leyes y regulaciones que nada tienen que ver con nuestra subjetividad y bienestar individual, y separada de la autoconciencia como integrantes de un contexto que nos abarca y complementa, nos segregamos en individualidades autosostenidas, sin balance y aprehensión del contexto del que dependemos en el ejercicio vital de nuestra expresión y manifestación como seres sensibles y trascendentes a la individualidad.

Nuestra integridad y coherencia individual surge de conocer nuestro "mundo interior", que trasciende tanto nuestra individualidad como el contexto y Universo que nos abarca, reconociendo la complementación que, en lo físico y material, así como mental, imaginativo y emocional, nos suministra dicho contexto y Universo. Lo social, como convivencia, constituye un medio para enriquecer nuestro contexto y Universo con el recorrido vital que nos corresponde vivenciar, en cooperación, durante nuestro ciclo desde el nacimiento hasta el momento de trascender nuestra Presencia física particular.