lunes, 25 de noviembre de 2024

Racionalidad y Conciencia


Una definición del ser humano lo califica como animal racional. En mi opinión, la racionalidad es propia de la animalidad, pues los instintos básicos de supervivencia requieren la capacidad de distinguir aquello que el instinto requiere. La diferencia del humano con sus congéneres animales es la trascendencia a sus instintos; o sea, acceder a un nivel de conciencia que le permite posponer sus apetitos en función de circunstancias creadas por sus costumbres y valores societarios. Así llegamos a un primer nivel de conciencia que promueve la formación de grupos humanos con intereses y costumbres de vida en comunidad que se denomina conciencia de vigilia, en contraste con el nivel del sueño como descanso que, a su vez, se distingue de la pérdida de conciencia por razones traumáticas o enfermedades cerebrales diversas. Este nivel de vigilia permite un aprendizaje básico denominado ensayo y error (que, en mi opinión, ameritaría un cambio de mayor nivel comunicacional denominado ensayo y logro, para resaltar el logro del objetivo implícito en el ensayo, intento o decisión del acto origen del mismo)

La racionalidad tiene, a su vez, varios niveles de realización: técnico, tecnológico, científico, politico y filosófico cuando referimos el uso de razones para el manejo del entorno circundante cercano y lejano al humano. Cada uno de estos niveles de conciencia considera el enlace de razones, de aquí surge el término racional, para las actividades que emprende un individuo humano. El más básico es el ensayo y logro para el manejo de las razones en función de los requerimientos de una actividad o tarea particular.

La conciencia es un darse cuenta, un estar Presente momento a momento de lo que nos rodea y lo que ocurre en nuestra aprehensión interior de lo que sucede, tanto si estamos dentro de ese suceder como parte activa como si somos simple espectador de dicho suceder. Y la diferencia con la racionalidad es que no hay juicio, razón o expectativas. Simplemente hay un darse cuenta, un observar desde nuestra Presencia y hacernos parte de lo que sucede en un dejar que lo que ocurre sea parte de nuestra realidad interior y nos envuelva, rodee y llene. Es similar a estar ante un paisaje, sea la selva, el océano e, incluso,  el desierto, y estar inmerso en el contexto de una manera en la que el individuo se hace consciente de su pequeñez y de su significación en Su Universo íntimo extendido. Pero La Conciencia, como la racionalidad, tiene niveles, y dichos niveles de revelan en formas que podemos denominar iluminación, pues son instantáneos. Y dicha instantaneidad abarca la racionalidad, pues da señales de razones que pueden influir en el manejo del mundo externo, ya no como acciones para moldearlo o transformarlo sino como contextos para que dicho mundo externo no altere los equilibrios internos del individuo y su comunidad. El ejemplo más significativo, en mi experiencia personal, es la reflexión kantiana de espacio y tiempo como intuiciones puras (compartidas como comunidad por los humanos) que subyacen a la experiencia cognitiva de la ciencia y de la manera de percibir el universo del individuo humano en su devenir. Pues hace que nos demos cuenta de que son "medidas" puras de lo subjetivo (espacio sentido) y lo objetivo (movimiento y cambios), resolviendo el dilema heredado de definir si tiempo y espacio existen o no. La eternidad y la infinitud se hicieron presentes como realidad separada del individuo y propia de La Vida, más que de la comunidad humana. Y, dentro de esta inconmensurabilidad, La Conciencia encuentra un campo de evolución hacia niveles que constituyen un nuevo objetivo del conocimiento de si mismo; y establecen la mayor contribución para lo que denominamos información, conocimiento y sabiduría. Lo académico es información, lo que constituye el hacer humano es el conocimiento, y la sabiduría, que es innegablemente el máximo nivel de conciencia, involucra al individuo humano y su comunidad y Su Universo, que lo comprende, lo rodea, lo llena y lo envuelve