El imperativo categórico y el primer mandamiento judeo cristiano III
En la Biblia, Mateo (22:36 - 40): "Y Jesús le dijo: Amarás al Señor Tu Dios con todo tu corazón y toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primer y gran mandamiento. Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo"
En realidad, según nuestra instrucción, aprendimos que el primer mandamiento es : Amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo. Y alguna vez hubo un complemento que decía: "al prójimo como a ti mismo por Amor a Dios". Después de este mandamiento había nueve más, que resultaban ser aclaraciones del primero, en relación a nuestros semejantes.
A pesar de su apariencia común, resulta ser más enigmático que el imperativo categórico kantiano, pues, en este, el lenguaje académico permitía un cierto sentido claramente conceptual, y podía ser explicado por los académicos al resto de los humanos que lo requirieran; lo cual fue previsto por Kant en su exposición al incluir la necesidad de explicar dicho imperativo, mediante las reglas del discurso moral de los académicos a los humanos sin formación académica.
Lo enigmático del primer mandamiento reside en el uso de vocablos que, en mi opinión, estaban claros en la mente de Moisés, como primer generador de dichos mandamientos como Ley de Dios. Tal es el uso de los vocablos Amar, Dios, Prójimo y Ti Mismo.
Amar, por tener connotación de relación afectiva de pareja o amistosa, no refleja lo que, en mi opinión, significa el amor, y, menos aún, lo que implica, incluso en la relación afectiva, dicha palabra. En efecto, amar y amor no tiene connotación instintiva de empatía, como lo que se observa en un imán que atrae las partículas de hierro o, en el caso de los imanes, el polo negativo respecto del positivo.sinno una relación de aprecio, consideración y, además, afectiva, incondicional y superadora de diferencias de cualquier naturaleza, incluso de antipatía. La empatía es una atracción natural entre personas con las mismas características de instinto que se presentan en las parejas, y que pueden generar amistad y relaciones íntimas entre los individuos. El Amar, como acción potencial del Amor, es apreciar, valorar, respetar, proteger en caso de precariedad e indefensión al otro; entendiendo como otro, una persona, un ser viviente un objeto, un ambiente natural o uno creado por el hombre, y, en fin, todo cuanto Nos rodea, envuelve y llena, incluido nuestro cuerpo natural y nuestra identidad activa presencial y ausente.
Dios incluye todo cuanto constituye el Universo Presente a nuestra potencialidad activa y receptiva como individuos, tanto en la parte referida a las sensaciones como en lo invisible sometido a nuestra sensibilidad sensitiva, perceptiva e intuida como espacialidad y temporalidad que nos rodea, envuelve y llena.
Prójimo es todo cuanto nos rodea: semejantes, objetos, circunstancias, experiencias, seres vivos e inertes, aire, agua, tierra y fuego, y nuestro entorno general.
Es así como llegamos a concebir la necesidad de establecer que Todo cuanto existe ante nuestra Presencia (Ti Mismo) como individuos y grupo humano y viviente se constituye en partes de una funcionalidad que denominamos Vida, y que amerita un aprecio y cuido particularmente atento a la conciencia, al darnos cuenta de que el conocimiento de nosotros mismos (Ti Mismo), en nuestro contexto, es fundamental para la preservación y cuidado de la Vida como Presencia para que nuestro devenir transcurra en la forma más equilibrada y satisfactoria posible.


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