martes, 6 de mayo de 2025

Autoconocimiento y Autoconcienci

El autoconocimiento está sobreentendido cuando hablamos del conocerse a si mismo. Sin embargo, podemos compararlo con el conocimiento científico, en la medida en que este no presupone conciencia, salvo que nos refiramos a la conciencia de vigilia, mientras que el autoconocimiento solamente puede darse con autoconciencia, o sea, el darse cuenta de si mismo en la intimidad del yo como entidad individual y conciencia de presencia. De aquí que el autoconocimiento haya sido considerado de la misma manera inconsciente propia del estado de vigilia. O sea: objetivo.

El estado de vigilia es un estado de actividad, tanto pasiva como de intercambio, en el medio que nos rodea, tanto con nuestros semejantes como con el entorno en el que nos desenvolvemos, para suplir nuestras necesidades de alimentación y preservación propias de nuestra condición orgánica y física apetitiva y vulnerable. Se denomina consciente en función de ser una manera de interactuar con nuestros semejantes y, en menor medida, con el medio que nos rodea, envuelve y llena.

El conocimiento, en particular el científico, es un enfoque en fenómenos y seres, con la finalidad de hacer previsible, en alguna medida, en términos de protección, supervivencia y curiosidad innata , nuestro devenir y desenvolvimiento como grupo humano. No implica conciencia, salvo en lo relacionado con nuestro comportamiento moral (costumbres, normas y regulaciones) con nuestros semejantes. De aquí que, el conocimiento, tanto científico como humanístico, trate únicamente con lo fenoménico y, en tal dirección, se ocupe únicamente del mundo circundante en forma objetiva, sin tomar en consideración dicho mundo como parte constitutiva de nuestra organicidad y constitución material. Por consiguiente, la subjetividad que implicaría una conciencia grupal, y, consecuencialmente, individual, no ha formado parte del enfoque de instrucción pública. Además de que, en lo individual, el autoconocimiento es, casi por definición, autoconciencia, y es privado, y solamente puede instrumentalizarse en formas que surgirían, únicamente, de la conciencia de nuestra individualidad dentro del grupo humano, que atienda al mundo circundante como parte constitutiva de nuestra condición de vida apetitiva y vulnerable en iguales condiciones a las del mundo que nos envuelve, rodea y suple nuestras necesidades de supervivencia y preservación.

Cuando iniciamos un proceso de autoconocimiento, nuestra única guía es el aquí, espacial, y ahora, temporal, que caracterizan nuestra peculiar manera de estar (Ser) en el mundo. En dicha "guía", el lenguaje es uno más de los elementos condicionantes que forman parte de dicho autoconocimiento, y el "darnos cuenta" la única herramienta a nuestra disposición para autoconocernos. Con la ventaja de que nos movemos en un sentir, junto con un pensar (propio del lenguaje y los variados condicionamientos individuales que se han originado en dicho lenguaje), que constituyen nuestra peculiar, irrenunciable e individual manera de ver el mundo de nuestro devenir. El conocimiento científico, tecnológico y técnico se convierte en parte del darnos cuenta de los condicionamientos de nuestro mundo por discernir en el proceso de autoconocernos. 

El único conjunto de palabras que podríamos utilizar para dicho autoconocimiento y autoconciencia es "observación como contemplacion" de nuestro mundo interior en función de nuestra relación con el mundo exterior (imaginacion, emoción, pensamientos, acción y reaccion) sin introducir voluntad alguna de cambio, que nos llevaría a una lucha interior autodestructiva; tomando mejor la palabra intención, como contraparte de pasividad, para lograr un mejor desenvolvimiento con nuestros semejantes y entorno, y una actitud agradecida hacia semejantes y mundo, en general, como agentes de instrucción e intercambio en nuestro devenir y periodo vital.