martes, 15 de abril de 2025

Apuntes Desde la Individualidad 04

La Conciencia, en mi opinión, y según mi experiencia, no ha recibido la difusión y enseñanza que su dominio requiere para la convivencia. Aunque se la ha considerado como un conjunto de reglas, preceptos y leyes, se la ha establecido como un condicionamiento y no como una cualidad o facultad humana que requiere una guía para su dominio. Incluso el conocimiento, de acuerdo a mí observación, es una especie de divulgación de información para activar la automatización de un aprendizaje de formas y maneras de simbolizar e interrelacionar los fenómenos observados desde la condición del estado que consideramos de vigilia y que requiere el uso de la sensorialidad propia de nuestra manera de desenvolvernos en nuestro espacio del devenir.

La Conciencia no es, en mi opinión, un proceso automático al que accedemos en el estado despierto, que denominamos vigilia, y que se relaciona con nuestro sistema sensorial en nuestro manejo del mundo circundante y nuestra condición apetitiva y vulnerable natural. Incluso la racionalidad, que es lo que denominamos mente, es un proceso automatizado de la sensorialidad, la mente, la imaginación, la emocionalidad y los procesos sub e inconscientes grabados en la memoria por nuestras experiencias de vida y que utilizamos en nuestro estado despierto (de vigilia) sin requerir la participación de lo inmediato del instante presente (que usualmente denominamos "académicamente" aquí y ahora).

La Conciencia, como yo la entiendo, es un darme cuenta en cada momento del mundo que me rodea y su efecto, no buscado voluntariamente, en mi mundo interior de cuerpo, mente, imaginación, emocionalidad, acción y reacción. Es lo que acostumbramos denominar estar presente en el aquí y ahora, tanto del mundo externo como del mundo interior. Es a lo que, académicamente, se refiere la palabra responsabilidad. La capacidad para responder voluntariamente a relaciones, eventos, situaciones y circunstancias sin permitir que la reacción automatizada (pasiva) emocional sub e inconsciente dirija nuestra acción.

El lenguaje es, por excelencia automático en su aparente racionalidad (relacionando pensamientos surgidos del sub e inconsciente). En efecto, si trato de ver de dónde surgen mis frases, juicios y expresiones verbales, en general, no podría articular las palabras en forma continua e hilada como acostumbro hacer en mi relación con mis semejantes. Solamente, después de una ejercitación bien guiada de mi darme cuenta, podré utilizar el lenguaje en forma de argumentación que no implique preconcepciones y prejuicios surgidos de condicionamientos propios de mis aprendizajes (condicionamientos) y experiencias de mi previa historia personal y sociocultural.

Por todo lo antes mencionado es por lo que considero que, en la instrucción pública, debe promoverse, desde los primeros niveles, la enseñanza del autoconocimiento tanto del cuerpo como de las emociones, la mente, la imaginación y los procesos involuntarios propios de nuestra condición apetitiva y vulnerable física y orgánica.