miércoles, 27 de noviembre de 2024

Individuo y Sociedad

Al comienzo de su Metafísica, Aristóteles dice: "Todos los hombres, por naturaleza, desean conocer. Una indicación de esto es el placer que tenemos por nuestros sentidos; pues, aparte de su utilidad, son amados por si mismos; y, por sobre todos los otros, el sentido de la vista."

Al comienzo de la Conclusión de su Crítica de la razón práctica (1788) escribe Kant: "Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes cuanto más reiterada y persistentemente se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado que está sobre mi y la ley moral que hay en mí".

Estos dos hitos de la filosofía hacen referencia, en mi opinión. al Conocimiento, el aristotélico, y a la Conciencia, el kantiano. Y son enunciados por individuos de un elevado nivel intelectual y reflexivo, que juzga al individuo humano desde su particular conciencia personal.

El individuo es el que, desde su particular apetitividad y vulnerabilidad, guiado por su racionalidad busca asociarse con sus semejantes para superar sus limitaciones en la complementación de actividades del devenir dentro del contexto territorial para alimentación, vestido y cobijo, así como para manejar el contexto animal y dinámico de la naturaleza en sus manifestaciones aire, tierra, agua, fuego y desbalances periódicos y cíclicos 

Por supuesto que la unión hombre y mujer, la procreación de los hijos y la comunidad de parejas constituyen el fundamento de grupos tribales y comunidades iniciales de pueblos, ciudades y naciones con afinidades de costumbres, lenguajes y rituales para constituir grupos civiles más amplios.

El enunciado aristotélico evoca la inteligencia en el manejo del entorno de los grupos humanos. El enunciado kantiano evoca la regulación de la apetitividad y vulnerabilidad, propias del instinto de supervivencia, para superar las diferencias de perspectivas individuales y grupales dentro de grupos más amplios en la constitución de reglas de conducta y leyes de agrupación que consoliden una comunidad de intereses, actividades y conocimientos que contribuyan al mayor bienestar y balance posibles de individuos y grupos dentro de la sociedad.

El factor que no ha evolucionado en el devenir humano ha sido la comprensión de dos elementos fundamentales: la asociación de individuos ha sido, para tomar prestado un enunciado de las matemáticas, necesaria, pero no suficiente; el entorno o naturaleza circundante se ha manejado como suficiente, pero no necesario.

El primer mandamiento judeo cristiano y el imperativo categórico kantiano han establecido, desde la perspectiva del Conocimiento, los principios bajo los cuales podrían establecerse los equilibrios requeridos para el devenir de La Vida en sus diversas manifestaciones.

El problema fundamental, en mi opinión, es que La Conciencia no ha intervenido en la formación de civilidad, cooperación y complementación requeridas por el devenir del universo constituido por los integrantes más evolucionados en el contexto humano. 

La Conciencia individual y Colectiva de los seres humanos se ha estancado en el bienestar individual, sin atender el medio circundante al individuo como una parte muy importante de la colectividad. El Conocimiento individual se ha dado por sobreentendido a la manera aristotélica, que considera que todos los individuos humanos desean, por naturaleza, saber. Esto no es cierto en toda su extensión, pues los individuos son diferentes en sus habilidades y contribución al bienestar colectivo. Y la acción educativa se ha enfocado en su aspecto instructivo y externo del individuo: información y objetividad como fines en si mismos.

La Conciencia, igualmente, se ha dado como natural, tanto a nivel individual como grupal, a la manera kantiana, sin atender a la creación de un "darse cuenta", una Conciencia, un "Ver" su mundo interior individual, frente a un mundo exterior que lo condiciona dentro de límites bien definidos, para, de esta manera, definir el aporte individual a las actividades y necesidades grupales e individuales en forma armónica según las habilidades y particular perspectiva individual.

La Conciencia grupal, por otra parte, tampoco ha recibido una atención específica para crear una asociación consciente en la que los supuestos, tanto de nivel Conocimiento como nivel Conciencia, sean integrados en su ámbito individual que permita lo sobrentendido aristotélico y kantiano como maneras naturales de ver al Universo como una manifestación y expresión de un Yo omniabarcante en el que el Yo individual se integre en una totalidad consciente de aceptación, cooperación y entusiasmo en el devenir siempre dinámico, cambiante y retador, que busque vías de encuentro, equilibrio y compartir de oportunidades de encuentro y satisfacción continuos y de bienestar para todos los integrantes en dicho Universo.